Para recordar buenos tiempos…

LA MANO LOCA

Era buena para darle tobas a los colegas y compañeros de pupitre. En casa su uso era más limitado porque cada mancha que dejaba la mano en la pared significaba un zapatillazo de tu madre. Al final, cuando estabas hasta los huevos de ella terminabas por arrancarle los dedos uno a uno e intentar hacer pelotillas con ellos como si fuesen mocos para después dispararlos a modo de capirote.

LOS CHINITOS DE LA SUERTE

Estos los usaban más las tías que los tíos. Se emocionaban las jodías cuando iban enseñando la colección de chinitos sin darse cuenta de que parecía que llevaban un juego de bolas chinas encima. Sería por eso lo de los chinitos. Al final dejeneraron en chupetes de la suerte, mucho más molones y mucho más incómodos de usar como bolas chinas. Que digo yo.

Ondamanía

Este de metal es demasiado cañero. Los que vendían en los quioscos eran de plástico malo y de colorines. A los dos días estaba más liao que la pata un romano y roto en tres cachos.Carne de basura y de frase de madre “te dije que eso era tirar dinero”. Como tantas otras cosas.

LOS CHICLES DE BOOMER

Quien no se acuerda del tío Boomer en los anuncios estirándose para que un grupo de niños cabroncetes le pisotearan los huevos. Pedazo de pompas que se hacían con este chicle. Después salió el kilométrico que empezabas comiendo poco a poco y al final te entraba el ansia y te retabas a tí mismo a ver si eras capaz de metértelo entero en la boca. Con dos cojones lo conseguías. Eso sí, que nadie te preguntase nada porque a la primera palabra te salía un babote más kilométrico que el chicle.

LOS TAZOS

Esto empezó a salir con las bolsas pequeñas de matutano. Nunca entendí bien su funcionamiento. Era como jugar a la peonza pero en cutre. No era rara la ocasión en que comías Boca Bits con ansia y entre corteza y corteza aparecía un cacharro de estos para joderte una encía.

PEGATINAS DE TOI

Estas salían con el Bollycao. El que tenía la carpeta más forrada con tois se convertía en el puto amo. Te salía uno que no tenía tu compañero y hasta le puteabas. “Mira, me ha salido el “Toi empalmao””, y el tío te miraba con una cara de querer comprarse dos camiones de bollycaos que hasta te asustaba.

EL BLANDIBLU

Esto molaba los dos primeros días. Cuando te dabas cuenta que no era como la plastilina y que solamente servía para atraer el polvo de los muebles y, como la mano loca, los zapatillazos de tu madre, lo guardabas en el fondo del cajón de los calzoncillos de tu hermano, para que le echaran a él la culpa.

EL TAMAGOCHI (creo que esto es más de los 90)

La primera gran frikada que nos intentaron colar los japoneses. Había algunos que hasta lloraban porque el Tamagochi de los cojones no le hacía de vientre de manera regular. Manda huevos.

Cococrash

Si eras capaz de engañar a tu madre de que te comprase todos, al final se podían hacer seis figuras distintas con seis piezas de cada color. Yo lo conseguí ¿A que molo?

EL TELESKETCH

¿Quién no ha dibujado un cipote con el Telesketch? Si venía tu madre le dabas a la ruletita de borrar y punto.

TRAGABOLAS

El primer juego tocapelotas de verdad. Si querías tocar los cojones de verdad solamente tenías que darle al botón negro del hipotótamo a la máxima velocidad. Al final llegaba tu padre y rompía la prohibición de decir tacos para decir “Me tenéis hasta los cojones con el jueguecito”. Ala, a guardarlo y a buscar otra manera de tocar los huevos. Eso sí, con las palmas de las manos más rojas que la camiseta de Osasuna.

CAMARA PAYASO

Este también era de la serie juguete “tocapelotas”, sobre todo cuando estaba tu padre viendo una peli del oeste y te liabas a meter la cabeza del payaso dentro de la cámara una y otra vez, sin parar. Aquel ruidito “mic mic”, parecido al del Correcaminos convertía a tu padre en un Coyote. Más te valía dejar la camarita encima de la mesa e irte a tocar los huevos a otra parte.

RANITAS SALTARINA

Estas venían con los yogures y su única misión en la tierra era la de ver si eras capaz de lanzarlo más lejos que tu compañero de pupitre. Al día siguiente ya no sabías donde estaba, y tampoco te importaba.

SACA POMPAS

Te duraba el cacharrito lo que le daba tiempo a tu madre a darse cuenta de que te habías gastado todo el bote de champú. Después del zapatillazo, te escondía el saca pompas y te tocaba hacer los deberes sí o sí.

SACO DE LA RISA

Joder, la risa que tenía este hijo de puta acojonaba de lo lindo.

MAGIA BORRAS

Nunca tuve uno y siempre me quedé con ganas de saber cómo cojones se partía la puta varita en dos.

LOS PIN&PON

Los chicos duros no jugábamos con este par de maricones. A no ser que la vecina del cuarto a la que ya le empezaban a crecer las tetitas te invitase a tu casa a jugar un ratito. Entonces tú le decías que ella era Pin y tú eras Pon. Pero casi nunca colaba así que te tocaba hacer los cuartos de baño de la casita de estos dos.

Conecta 4

Los que teníamos mal perder lo solucionábamos todo tirando de la palaquita de abajo justo cuando nos iban a ganar. Se iban todas las fichas a tomar por culo y tu colega se quedaba con cara de “Jo, te iba a ganar”. Pues te jodes hijo de puta.

MicroMachines

¡Dios! ¿Habéis intentado alguna vez hablar como hablaba aquel tío del bigote que anunciaba los Micro Machines? Ese sí que era el puto amo. “Sinosonmicromachinesnosonlosauténticos”. Si no lo has dicho en cero coma cinco segundos eres un puto cacas.

LOS PLASTIDECOR

El color carne era el puto amo de los colores. No había dibujo que no cobrase vida con aquel color ¿Quién tuvo la caja de veinticuatro? Que sepa que adoro los pelos de su culo. Eso sí que era ser el rey.

PLUMIERES ESCOLARES

El primer día fardabas de estuche como un campeón. A la semana ya se te había perdido el borra. Al mes el cartabón estaba partido por un lado y a la escuadra le faltaba la punta. Y al final del curso ya ni te lo llevabas a clase porque solamente te quedaba vivo el lapicero de color blanco ¿Quién coño pintaba con el blanco?

LA GRANJA DE PLAYMOBIL

Aquí, el puto rey de los escenarios clickianos era el Barco Pirata. Al final de tanto jugar con los clicks se nos quedó complejo de mano de playmobil. Y si no, obsérvate cada vez que sujetes un cubata. Inevitable.

EL CINEXIN

Con esto sí que fardabas. Y si encima tenías un amigo cachondo que sabía hacer la voz del Pato Donald tenías película doblada al mismo precio.

HUNDIR LA FLOTA

Muy sofisticado, pero al final te dabas cuenta que montándote un juego de los barquitos con lápiz y papel salía mucho más barato y no tenías que perder media hora colocando barquitos. Eso sí, la versión con sonido y alarmas nucleares estaba bastante chula.

CHANCLAS DE GOMA

Dios, y la gente se metía en la piscina con esto después de ir andando hasta allí desde su casa y seguro que después de pisar una mierda de perro. Cuando se metía el aguilla entre los dedos y debajo de la planta del pie daba un refrescor muy placentero. Hoy forman parte del atrezzo de los de Muchachada Nui.

PULSERAS DE PLÁSTICO

Estas, a las tías, les salían de puta madre. Los tíos no perdíamos el tiempo comprando tres alambracos de estos, pero quedaba de puta madre decirle a una pava “¿Me haces una?”. Si decía que sí es que le molabas y ya te ponías tú como cuando veías a La Bombi.

CARAMELO FLAUTA

Estos hijoputas sonaban na más que al desenvolverlos y a veces ni eso. Cuando le dabas tres chuperretás y dejaba de silbar lo mirabas con atención y pensabas “Y me tengo que comer ahora todo esto”. Solución, cuando tu madre, que te lo había comprado a regañadientes, no miraba, lo tirabas a la primera papelera que veías. En el suelo no que te pillaban. Y si les asombraba ver lo rápido que te lo habías comido solamente tenías que decir “Sí, es que lo he masticado”. Tres cojones, pues no daba dentera masticar un caramelo.

BOLI De 10 COLORES

Cuando eras el primero en tenerlo, hasta la más guapa de la clase se quería sentar a tu lado. Luego, cuando ya lo tenía todo el mundo perdía interés y regresabas al Bic Naranja escribe fino y Bic Cristal escribe normal. No sé si lo recordáis, pero cada color olia de una forma diferente, casi como los distintos sabores de los chicles Tico Tico.

GOMAS DE ASTERIX

Me acuerdo también de los muñequitos de D’artacan que venían con los Phoskitos. Manda huevos, lo buenos que estaban los Phoskitos y comprarlos na más que por un muñecajo.

Operación

Versión tocapelotas número dos. Recurrir al mismo argumento que el Tragabolas para entender hasta que punto acababan nuestros padres del dichoso “meeeeeeec”. Eso sí, conseguir sacar el hueso de la risa sin darte un calambrazo era la polla.

Quién es quién

El primer gran juego sexista de la historia. Como te tocase una mujer estabas bien jodido porque solamente había cuatro en todo el tablero. Como al cabrón de tu amigo le diese por preguntar “hombre o mujer” te hacía la puñeta. Le veias volcar el noventa y cinco por ciento de sus casillas y tardabas cero coma en cagarte en su puta madre.

WALKMAN

Los chicos de nuestra generación hemos ejercitado la muñeca de dos formas. Una ya la sabemos todos, más que nada porque muchos seguimos recurriendo al ejercicio. La segunda fue rebobinando cintas con un boli Bic porque al hijo de puta del Walkman le duraban menos las pilas que al Atleti una alegría.

Frigopie

El que era un poquito más pavo y retrasado que los demás no había terminado de mordisquear el dedo meñique cuando una gran cascada de caldo rosa le escurría por las muñecas. Había que tener mucho cuidado con el puto Frigopié. O te lo comías de una sentada o no llegabas ni a la zona de los callos.

El Simon

Qué hijoputa el Simón de los huevos. Fue el predecesor del Tetris en cuanto a dormirme soñando con las putas casillas de colores. Rojo, rojo, rojo, azul, amarillo, rojo ¡Y no te dormías más que pensando en los putos colores, me cago en su puta madre! ¿Y todavía dicen que el alto índice de esquizofrenia en nuestra generación es culpa de las drogas duras?

Juego de Agua Verion 2.0

Este era el más hijo de puta de todos los juegos. Cuando ya tenías todas las putas anillas enchufadas siempre había una cabrona que se quedaba atrás, como el compañero más gordo en clase de gimnasia. Y por más cuidado que tuvieses en intentar llevarla hacia arriba al final, en el úlitmo apretón de agua se te iban todas las demás a tomar por culo. Creo que con este juego aprendí a insultar.

Cuadernillos Rubio

Gracias a estas piezas de museo a nosotros no nos pueden decir aquello de “no sabes hacer la “o” con un canuto”. Se merece una cononización el jodido tío Rubio. Excomunión de Escrivá de Balaguer ya y pontificación de Rubio, el de las cartillas.

Visores de excursión

Era un regalo muy recurrido en los viajes a Torrevieja de tu tío el que vivía en un piso con dos cuartos de baño. Los que solamente íbamos de vacaciones al pueblo teníamos que conformarnos con conocer España desde estos cacharros. Sin duda alguna, son los grandes culpables de nuestras miopías y nuestros astigmatismos. Y encima los veías y al lado de cada monumento había aparcado un seiscientos y mil quinientos, cuando en aquellos años ya existían en Renault Fuego. Solamente eran superados por aquellas caracolas de mar a través de las cuales, te decías, podías escuchar el mar. Y, con dos cojones, te lo creías. Y encima lo flipabas y le decías a tu primo que venía de Torrevieja más negro que un tizón “mira primo se escucha el mar”, a lo que te contestaba “pero qué primo eres, primo”.

MIKOLAPIZ

Había dos condiciones para comerse este helado como un buen degustador de Mikolápices. Uno era saber dejarse todo el chocolate para el final y otro chupar la base como un condenado para ver si te raspaba la lengua. Si raspaba es que había un Mikopremio y te había tocado otro Mikolápiz. Se conocen casos de hasta cuatro raspaduras de lengua consecutivas y cuatro días sentado en la taza del váter por culpa de una colitis.

GLOBOS DE AGUA

Estos se empezaban a usar en primavera, cuando venían los primeros calores. Se empezaba con un juego muy inocente que era ponerse todos en corro e ir pasándolos unos a otros a ver quien era el pardillo a quien se le explotaba. Cuando estabas hasta los cojones de pasar globitos de mano en mano te daba por lanzarlo contra la cabeza del más pardillo y ahí empezaba la guerra porque siempre había un puñado de globos en el suelo como recámara. Otra opción era inflarlos en casa con el grifo del baño y tirarlos a la calle al primero que pasaba mientras tus padres dormían la siesta. Al final siempre terminabas con un buen capón pero las risas no te las quitaba ni Dios.

ESTO SI QUE FUERON JUEGUETES Y NO LA MIERDA LA WII ESA. PA CANSARSE HACIENDO EJERCICIO YA ESTÁ EL FOLLAR. NO NOS HACEN FALTA MAQUINITAS.

vía un mail pero encontrado en forocoches

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